Soy Patricia Albanta. Patricia, porque así decidieron llamarme mi padre y mi madre y; Albanta, porque una vez escuché a mi admirado Aute decir que le había puesto este título a una canción suya al preguntarle a su hijo sobre un poema que el pequeño de 8 años había escrito.
—¿Y cómo se llama este lugar?— le preguntó su padre.
—Albanta— respondió él.
Parecía un mundo inventado por él, un lugar «donde es eterna la infancia», una utopía donde «no existen hombres que mandan».
Soy mamá. Algo que irremediablemente me ha transformado. Ser madre me ha hecho ver algunas cosas de otra manera. Me consume pero al mismo tiempo me da empuje.
Ahora comprendo el concepto de «infinito».
Soy educadora infantil, aunque no por vocación, sino porque la vida me ha traído hasta aquí. Pero creo que no se me da mal del todo.
Desde pequeña he dicho que quería ser escritora, porque siempre me ha gustado jugar con las palabras.
Perseguir sueños sí es cansado, pero no puedo evitar hacerlo. Este proyecto es uno de ellos.
